El smartphone es seguramente la pieza industrial que más ha revolucionado las sociedades desde el PC, o desde el combo PC/Internet. Una vez que la capacidad de proceso, pantalla, consumo y antenas se miniaturizaron lo suficiente, con nuevos paradigmas de interacción, y se crearon las fuentes de distribución de software, el smartphone se convirtió en centro de la vidas de miles de millones de personas en todo el mundo. Entre ellas, los doctores.

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Empezaron con cosas básicas como fuentes de información y documentación, luego pasaron a ser las agendas y fuentes de contacto con los pacientes, y poco a poco los sensores y el software extra los han convertido en herramientas claves para ejercer la medicina.

Esta miniaturización está “democratizando la medicina”, llevándola a más y más millones de personas, potencialmente cambiando la situación y la salud de todos ellos. Llevará el diagnóstico a áreas que no tienen acceso barato e inmediato a hospitales. Nos recuerda a las nuevas cámaras infrarrojas del Cat 60, que pronto llevarán incorporadas muchos más smartphones.

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Detección del VIH: Con una gota de sangre y un aparato de 15 dólares, investigadores consiguieron detectar el VIH y la sífilis en los pacientes. — Coste previo: $18.000

Detección de Ebola. Ahora pueden detectar con un sensor similar el virus del Ebola antes de que produzca síntomas también. En menos de una hora.

Detección de parásitos por movimiento. Científicos de Berkeley crearon un microscopio portátil que permitía detectarlos por cómo se movían en una gota de sangre del paciente, utilizando la cámara del smartphone.

Detección de signos vitales. Un pequeño aparato detecta presión arterial, oximetría, temperatura, ritmo cardiaco, etc. Muchos smartphones también lo hacen de forma independiente con sensores incorporados.

Analizar la orina. Un pequeño sensor detecta varios resultados químicos en la orina, para medir los niveles de salud del paciente, y si está embarazada, también del bebé.

Convertir el smartphone en un estetoscopio. Una enfermera hizo eso mismo, enviando las grabaciones a un cardiólogo remoto en Estados Unidos, que determinó que la paciente, una niña pequeña, necesitaba cirugía.

Detección de desorden de bipolaridad. Utilizando sensores comunes en los smartphones, investigadores italianos pudieron detectar de forma certera los patrones asociados con esta enfermedad, por cómo utilizaban su smartphone.

Detección de apneas. Una polisomnografía es muy cara, y requiere la conexión de muchos cables y sensores al cuerpo del paciente. Pero una aplicación aprobada por la FDA estadounidense puede hacerlo con casi el mismo nivel de exactitud.

Sensores de contaminación. Científicos australianos crearon un sensor que permitía medir rápidamente la presencia de NO2 en el aire. Uno de los gases nocivos que protagonizaron el caso Volkswagen.
Incluso dentro del bolso. Pueden medir el ritmo cardiaco de sus dueños incluso estando apartados del cuerpo físico.

Detectar enfermedades por el olor. Varios animales son capaces de detectar cuando tenemos un achaque de diabetes, pero un sensor conectado al smartphone también puede hacerlo. Varias enfermedades midiendo las partículas y moléculas de nuestra respiración.

Detectar Parkinson. Simplemente diciendo “aaaaah” al micrófono, una aplicación puede detectar los pequeños cambios en nuestra voz y determinar si tenemos Parkinson, aunque sea incipiente.

Fuente. Hipertextual.com