Nos parece una eternidad y solo han pasado 3 años. Sin dudas cada día extrañamos y necesitamos más a Hugo Rafael Chávez Frías. El tiempo lo ha hecho más grande y sus ideas libertarias son bandera en los jóvenes y líderes de muchos países de la tierra. Su mágica irrupción fue un tsunami político en Latinoamérica. En remotos lugares de Europa, Asia y África también se escribe la mágica palabra ¡Chávez! como símbolo de rebeldía y cambio en positivo.

Y es que realmente el Comandante cambió la marcha en un planeta que se creía inexorable y resignadamente marchaba hacia el dominio excluyente de un capitalismo salvaje que nos asfixiaba en todas las latitudes. Un sometimiento implacable, con cómplices lacayos que permitían la entrega solapada y persistente de nuestras riquezas y productos naturales a cambio de favores millonarios, poder y bienes.

En 1992 se encendió una mecha revolucionaria que nunca más pudieron apagar. Un movimiento basado en la gigantesca obra intelectual y libertadora de Simón Bolívar. Se instaló la idea nacional de rescatar nuestros símbolos abandonados con la intención de que se perdiera la identidad nacional tricolor.

Los jóvenes nos abrimos a una nueva posibilidad de construir patria y nos convertimos en la punta de lanza civil de un movimiento que se incubó en los cuarteles que respiraban pueblo entre sus jóvenes oficiales. Allí, en El Llano, cada uno en su campo de batalla -el mío era la Universidad de Los Andes, impulsado por mi sangre guaiquerí- entrábamos en insurrección indefinida hasta que democráticamente alcanzamos el poder de la República, la quinta, con votos.

Hoy, en marzo de 2016, su propuesta se ha convertido en un reto social que aceptamos totalmente. Para las revoluciones dinámicas y vivas como la nuestra siempre está todo por hacerse. No se necesita “cargo” para servir. Como siempre nos comprometemos a garantizar la marcha victoriosa de la Revolución Bolivariana, construyendo la democracia nueva ordenada por el pueblo en Constituyente.

Hugo Chávez creó una tendencia socialista irreversible y el chavismo tiene al cielo como único límite. Cierro con sus últimas palabras en aquel mensaje histórico del 8 de diciembre de 2012: “Sea como sea y con esto termino, hoy tenemos patria, que nadie se equivoque. Hoy tenemos pueblo, que nadie se equivoque. Hoy tenemos la patria más viva que nunca, ardiendo en llama sagrada, en fuego sagrado”. Lo recordamos mucho y por eso gritamos: ¡Chávez vive!

Un abrazo

DANTE RIVAS
ne.danterivas@gmail.com

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